Un inhalador solo puede cumplir bien su función si se utiliza con la técnica adecuada. Sin embargo, es fácil cometer pequeños errores: no preparar el dispositivo, inspirar demasiado deprisa o despacio según el tipo de inhalador, no sellar bien los labios o dejar de usar la cámara cuando está indicada. Revisar la técnica es especialmente útil cuando llegan los meses de más infecciones respiratorias y cambios de temperatura, ya que pueden coincidir con más síntomas en personas con asma o EPOC.
- No todos los inhaladores se usan igual: identifica siempre el tipo de dispositivo.
- Los cartuchos presurizados suelen requerir coordinación y, en muchas personas, una cámara espaciadora.
- Los inhaladores de polvo seco necesitan una inhalación enérgica y profunda.
- No cambies de inhalador ni modifiques el tratamiento por tu cuenta.
- Si hay falta de aire intensa, empeoramiento rápido o el inhalador de alivio se necesita más de lo habitual, hay que pedir valoración sanitaria.
Por qué importa tanto la técnica inhalatoria
Los medicamentos inhalados se emplean, entre otras situaciones, en el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Su ventaja es que permiten que el medicamento llegue a las vías respiratorias. Pero una técnica incorrecta puede hacer que parte de la dosis quede en la boca o se pierda en el aire, con menor efecto y más probabilidad de molestias locales.
La técnica no se aprende una sola vez. Puede olvidarse con el tiempo, y algunos dispositivos se parecen entre sí aunque se preparen de forma diferente. Por ello, conviene llevar el inhalador y, si se utiliza, la cámara espaciadora a una revisión con el profesional sanitario. Una demostración práctica permite detectar errores que a menudo pasan desapercibidos.
Primero: identifica qué tipo de inhalador utilizas
Antes de seguir instrucciones generales, mira el nombre del dispositivo y consulta su prospecto. Cada modelo tiene particularidades, pero suelen agruparse en estos tipos:
Cartucho presurizado
Es el inhalador que libera una dosis al presionar el cartucho. Requiere coordinar la pulsación con una inspiración lenta y profunda. Para muchas personas, especialmente niños, personas mayores o quienes tienen dificultades de coordinación, la cámara espaciadora facilita mucho el uso.
Inhalador de polvo seco
En estos dispositivos la dosis se libera con la fuerza de la propia inhalación. Por eso no se utilizan con cámara y requieren inspirar de manera enérgica y profunda. No son adecuados para todas las personas ni para todos los momentos clínicos: si cuesta mucho coger aire, puede ser difícil generar el flujo necesario. La elección del dispositivo debe hacerla el profesional que controla el tratamiento.
Inhalador de niebla fina u otros sistemas
Existen también inhaladores que generan una niebla suave y otros dispositivos con pasos de carga concretos. No conviene aplicar la técnica de un cartucho presurizado o de polvo seco por analogía: sigue las instrucciones de ese modelo y pide que te lo expliquen si tienes dudas.
Guía básica para usar un cartucho presurizado con cámara
La cámara espaciadora es un accesorio que se conecta al inhalador y ayuda a que la medicación pueda inhalarse con más facilidad. Debe ser compatible con el dispositivo y utilizarse siguiendo las indicaciones recibidas.
- Colócate incorporado. Ponte de pie o sentado con la espalda recta, para facilitar la expansión de los pulmones.
- Revisa el dispositivo. Retira la tapa, comprueba que la boquilla está limpia y agita el cartucho si las instrucciones de tu inhalador lo indican.
- Acopla el inhalador a la cámara. Hazlo en la posición indicada por el fabricante.
- Expulsa el aire antes de inhalar. Haz una espiración suave, alejando la boca de la cámara. Nunca soples dentro de ella.
- Sella bien la boquilla. Coloca los labios alrededor de la boquilla sin dejar huecos. En menores que usan mascarilla, esta debe ajustarse bien sobre nariz y boca.
- Libera una sola pulsación. Pulsa una vez y empieza a inspirar de forma lenta y profunda. Si no puedes realizar una inhalación lenta y profunda, sigue el método que te hayan enseñado para tu cámara.
- Mantén el aire unos segundos si puedes. Después, expulsa el aire suavemente.
- Espera antes de repetir. Si tienes pautadas varias inhalaciones, espera el tiempo recomendado en el prospecto o por tu profesional sanitario antes de administrar la siguiente.
- Cuida la boca si corresponde. Algunos tratamientos inhalados, como los que incluyen corticoides, pueden favorecer ronquera, irritación o hongos en la boca. En estos casos suele recomendarse enjuagarse la boca con agua al terminar y escupirla; confirma siempre qué pauta corresponde a tu medicamento.
Cómo se usa, en general, un inhalador de polvo seco
La preparación cambia entre marcas y modelos: algunos se cargan con una palanca, otros girando una base y otros introduciendo una cápsula. Por ello, el paso de carga debe seguirse exactamente como indica el prospecto.
Una vez preparado, la idea general es expulsar el aire fuera del dispositivo, colocar la boquilla entre los labios e inspirar de forma rápida, enérgica y profunda. Después se retira el inhalador de la boca, se mantiene el aire unos segundos si es posible y se vuelve a tapar. Nunca soples dentro de un inhalador de polvo seco: la humedad puede alterar el polvo y afectar al funcionamiento.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Usar una técnica igual para todos los dispositivos. El ritmo de inspiración no es el mismo en un cartucho presurizado que en uno de polvo seco.
- No comprobar si queda medicación. Algunos inhaladores incluyen contador de dosis. Si no lo tienen, consulta cómo controlar su uso sin improvisar.
- Pulsar varias veces seguidas en la cámara. Lo adecuado suele ser administrar una pulsación y hacer la inhalación antes de repetir.
- Guardar el dispositivo en lugares húmedos. El baño no suele ser un buen lugar para los inhaladores de polvo seco.
- No limpiar la cámara. Debe lavarse periódicamente según las instrucciones del fabricante y dejarse secar al aire, evitando frotarla por dentro.
- Suspender el tratamiento preventivo porque uno se encuentra bien. Algunos inhaladores se utilizan a diario para mantener el control de la enfermedad, aunque no haya síntomas. No los suspendas ni cambies la pauta sin indicación sanitaria.
- Utilizar el inhalador de otra persona. Cada tratamiento está prescrito o recomendado para una situación concreta y debe ser individual.
Cuándo consultar en la farmacia y cuándo pedir atención médica
En la farmacia podemos revisar contigo la técnica, resolver dudas sobre la conservación, el contador de dosis, la limpieza de la cámara y el depósito de inhaladores vacíos en el Punto SIGRE. Lleva tu dispositivo y la cámara para que la revisión sea útil y adaptada al modelo que utilizas.
Solicita valoración médica si notas que tus síntomas no están controlados, te despiertas por la noche por tos o falta de aire, tienes que recurrir al inhalador de alivio con más frecuencia de la habitual o te resulta difícil realizar las actividades cotidianas. Si se trata de un niño, una persona mayor, alguien embarazado o una persona con enfermedad cardiaca, pulmonar u otras patologías crónicas, conviene no demorar la consulta ante un empeoramiento.
Busca atención urgente ante dificultad respiratoria intensa o que empeora rápidamente, labios o piel azulados, confusión, somnolencia inusual, dolor intenso en el pecho, incapacidad para hablar con normalidad por falta de aire o si el plan de acción personalizado indica acudir a urgencias. No esperes a comprobar si mejora por sí solo.
Preguntas frecuentes sobre el uso de inhaladores
¿Puedo usar cámara espaciadora con cualquier inhalador?
No. Las cámaras se emplean principalmente con cartuchos presurizados. Los inhaladores de polvo seco no se usan con cámara. Comprueba siempre la compatibilidad entre cámara e inhalador.
¿Debo agitar siempre el inhalador antes de usarlo?
Depende del dispositivo. Muchos cartuchos presurizados requieren agitarse, pero los inhaladores de polvo seco normalmente no. Consulta las instrucciones específicas del tuyo.
¿Qué hago si no sé si el inhalador está vacío?
Revisa si tiene contador de dosis y sigue sus indicaciones. No te fíes solo de que parezca salir aerosol o de si flota al ponerlo en agua: ese método no es fiable. Si tienes dudas, consulta antes de quedarte sin tratamiento.
¿Hay que enjuagarse la boca después de todos los inhaladores?
No necesariamente. El enjuague es especialmente importante cuando el tratamiento incluye determinados corticoides inhalados. Revisa el prospecto y confirma la recomendación con tu médico o farmacéutico.
¿Puedo cambiar a otro inhalador porque me parece más cómodo?
No lo hagas por tu cuenta. Cambiar de dispositivo puede requerir aprender otra técnica y puede afectar a la adherencia o al control de los síntomas. Consulta antes con el profesional sanitario que sigue tu tratamiento.
Una revisión breve de la técnica puede marcar una diferencia importante. Si utilizas medicación inhalada, acércate con tu inhalador y tu cámara: te ayudaremos a comprobar que conoces los pasos esenciales y a resolver dudas de uso seguro.